lunes, 13 de junio de 2011

EL NOMBRE DE MI PERRO

Tengo un perro adoptado en una protectora. Me fui una mañana de domingo al refugio canino con un nombre en la mano, y volví con mi chucho pegado a él. Nunca, hasta esta mañana, me había preguntado por el origen de ese nombre. Pero hoy, de pronto, se le despertó la curiosidad, y mirándome con esos ojazos marrones llenos de bondad que tiene sobre el morro, me preguntó: “Ama, ¿qué significa esa palabra que usáis para llamarme?”  Yo le respondí: "Te llamas Pelos porque tienes mucho pelo por todas partes".
Se quedó un rato pensando, hizo el molinete con la cola, me dio un lametón y me dijo: "¿Entonces tú te llamas Cuentos o Canciones?" Yo me eché a reír con ganas, halagada por la ocurrencia. “No, Pelos, ese no es mi nombre”. Él lo volvió a pensar, me subió las patas delanteras al pecho y volvió a intentarlo. “¿Y Caricias? ¿Mimos?  ¿Te llamas así, ama?”  Yo, entre carcajadas, le contesté: "No, me llamo Susana".
Mi perro entonces se fue a cazar moscas murmurando: "Ole la lógica de los humanos".

2 comentarios:

  1. GENIAL! sería tan fantástico que todos aprendiesemos a llamar las cosas por su nombre, con una lógica...bsts

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