jueves, 16 de junio de 2011

EL REGALO DEL ROSAL


Esta mañana pasé junto a un rosal de flores naranja, mis favoritas. La planta me saludó, y me ofreció uno de sus capullos más hermosos, que apenas comenzaba a abrirse. Pero yo lo rechacé. "No, señor Rosal. Si lo corto, morirá en un vaso de agua en mi casa, sin que nadie pueda admirarlo. Prefiero que se quede con usted, que se abra a la vida, que lo visiten las abejas, y que se marchite cuando la Naturaleza, y no mis manos, lo dispongan". El rosal me pidió: "Huélela entonces, para que su perfume se quede en tu recuerdo".
Yo le obedecí, y además le saqué una foto con la cámara de mi móvil. Así esa pequeña rosa podrá vivir para siempre.

2 comentarios:

  1. No me gusta ver marchitarse las flores en un jarrón y, por este motivo, no quiero que me regalen flores, prefiero una maceta. Las flores están más hermosas en su planta.
    Bssss.

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  2. precioso! y totalmente de acuerdo... prefiero no cortarle la belleza a las flores, porque son bellas en su totalidad!
    bss

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