domingo, 26 de junio de 2011

EL RINCÓN DE LOS DESEOS


Cuando era pequeña descubrí que todos tenemos dentro un rinconcito en el que guardamos un deseo precioso, ese que pensamos que es irrealizable.
Con el paso de los años fui cumpliendo esas cosas que yo creía imposibles, y cada deseo era inmediatamente sustituido por otro que me parecía igual de imposible que el anterior.
Cuando terminé de crecer me di cuenta de que los únicos deseos irrealizables son los que albergamos de adultos. Yo tengo el mío ahí, guardadito, es el mismo desde hace más de veinte años; algo que me haría muy, muy feliz y que nunca cumpliré, pero que cada día me recuerda la importancia de tener una ilusión. Cuando me encuentro mal, me siento y cierro los ojos. Saco mi deseo irrealizable, lo acaricio e imagino el momento en que lo viera cumplido: cómo me sentiría, qué emociones se apoderarían de mí... la chispa que enciende en mi interior ese pensamiento se convierte en una llamarada que me anima, e invariablemente me levanta la moral. Ese es uno de los secretos de mi sonrisa.

1 comentario:

  1. gracias!
    gracias gracias y gracias! con personas como tu, aprendo a eso, a no olvidar los sueños por cumplir, a intentar tener siempre uno guardado en la recámara y a aprender a "acariciarlo" cuando las cosas no salen como uno quiere...

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