jueves, 9 de junio de 2011

EMERGENCIAS ORNITOLÓGICAS



            Vanessa encontró a Kiko hace cinco años. Estaba tirado en la calle. Lo recogió con mimo y se lo llevó a casa. ¡Huy, lo siento, que no os lo he dicho! Vanessa es un gran pedazo de pan con ojos que tengo la inmensa suerte de tener como amiga, y Kiko era un pollo de gorrión; su madre lo había tirado del nido por ser defectuoso. Una de sus patitas era deforme, no tenía posibilidad de sobrevivir por sí solo, así que no valía la pena emplear recursos en alimentarlo. De modo que... ¡plof! Uno menos.
            Como digo, Vane lo recogió con mimo y se lo llevó a casa. Lo crió a papilla, alimentándolo cada dos horas, hasta que le salieron las plumas, y él fue su sombra, su compañero inseparable, durante cinco años. La seguía por casa, la saludaba por las mañanas y cuando entraba de la calle. La veía cocinar posado en su hombro, acurrucado junto a su cuello. La esperaba escondido dentro de sus zapatillas, para que lo encontrase en cuanto llegara a casa. Tan pequeño, tan poca cosa, y sin embargo ese pájaro gris era para ella una vida valiosa. Por eso el día que Kiko murió, Vanessa lo pasó tan mal como si hubiera perdido a uno de sus mejores amigos, porque en realidad así era.
            Eso ocurrió hace pocos meses. Esta mañana, Tigri, una de mis gatas, ha cazado dos pajarillos en el balcón. Me ha costado muchísimo que los soltase, pero al fin lo he conseguido. El pollo de gorrión ya había muerto. El verderol volandero, aunque maltrecho, aún respiraba. Yo no entiendo de pájaros, no sabía a quién acudir, y llamé a Vane. En las últimas dos semanas le han llevado seis gorriones, heridos o caídos de los nidos. Los está criando y curando a todos, y ahora también a mi “Rambo” (el superviviente del ataque de la fiera corrupia). Con un poco de suerte, todos volverán a ser libres en cuanto sea posible; pero me temo que ella va a ser, de aquí en adelante, nuestra “solucionadora de emergencias ornitológicas”, y siempre habrá en sus jaulas una u otra vida alada que salvar. Pequeñas vidas tan valiosas como la de Kiko.

3 comentarios:

  1. Como cada día, no me quiero perder estas historías maravillosas, así que mientras tomo mi café, las busco, las léo y, te aseguro Sú, que el día para mí,
    es distinto, más alegre.
    Gracias eternas!

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  2. Al igual que Maria, te diré, que leerte cada dia hace que el dia sea distinto...
    Siento mucho que Rambo no haya resistido a las garras, pero como bien dijiste ayer, las leyes de la naturaleza a veces son asi de duras...
    por cierto, tienes un tesoro como amiga Vane, creo que se va a hacer internacionalmente conocida!!! (ojalá hubiese mas gente como vosotras en el mundo!) bss

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  3. Muy bonito Sú,y comparto que tendrían que haber mas gente como ustedes... Y también me sacas una sonrisa cada día! lo primero que hago es leer tu cuento!.

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