martes, 21 de junio de 2011

LOS BESOS QUE NO LLEGAN A SU DESTINO


Los pájaros, aparte de su facultad de volar, tienen otra que no todo el mundo conoce: son capaces de ver todo lo que va por el aire, todo lo que al ojo humano se le escapa. Ven las almas ascender cuando alguien muere, y las ven bajar cuando un niño es concebido. Ven los ruegos que elevamos cuando necesitamos algo, y ven los besos que enviamos. Vuelan entre ellos, los atraviesan, juegan a desplazar su camino con las alas abiertas.
Los pájaros saben que los besos, que son parte de nosotros y llevan algo de nuestra esencia, suelen perderse cuando son enviados, y no llegan a la persona para quien los creamos. El aire, caprichoso y travieso, acostumbra a depositarlos en otros seres. Esos desconocidos, que de repente se ven sorprendidos por una sensación dulce en los labios o en la mejilla, a menudo se quedan preguntándose de dónde vino esa ternura que acaban de sentir.
Y el viento se ríe de nuestra inocencia y se va a buscar otras personas, otros pájaros y otros besos que transportar.

1 comentario:

  1. pues confiemos en la buena fe del viento, para que parte de los besos o abrazos que nos mandamos a través de la red lleguen algun día a su destino!!!!!! besos y gracias por otro escrito maravilloso!

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