jueves, 30 de junio de 2011

LOS MEJILLONES DE MACU


A Macu le encantaba cocinar. Lo hacía de una manera especial, a todas horas, sin importarle que el día no fuera festivo, o que fueran pocos en la mesa. Aunque no tuviese tiempo de ir al mercado, exprimía la nevera y el armario de las conservas, y siempre encontraba material para fabricar algo rico, vistoso y que provocase una auténtica marea en la boca de todo el que contemplaba alguno de aquellos platos.
Una noche preparó una ensalada de las suyas, rebosante de arte, de colores y texturas, y decidió acompañarla de unos mejillones al vapor. Limpió los moluscos con cuidado, los echó a la cazuela, encendió el fuego... nada extraño, el mismo proceso de siempre. Pero cuando destapó la olla, vio que ninguno de los mejillones se había abierto. Extrañada, subió el fuego y esperó. Volvió a destapar la olla. Nada, todos cerrados. Entonces les habló, con la misma dulzura que habla a todo el mundo:
-Chicos, ¿qué os pasa? ¿No pensáis abriros, o qué?
Para su sorpresa, de la concha del más grande salió un papelito. "Ni hablar. Estamos en huelga".
-Vale, salaos -se resignó Macu- Negociemos el convenio.
De la misma concha, la del mejillón grande-enlace sindical, salió la lista de peticiones: ”Nada de guindilla. Limón abundante. La pimienta, que sea de la negra, que la blanca no sabe a ná. Y queremos ser los protagonistas del plato.
-De acuerdo, chicos -sonrió Macu- Id abriéndoos, que voy a comprar la pimienta negra.
¿Adivináis quiénes fueron los reyes de la ensalada esa noche?

1 comentario:

  1. jejejjee muy bueno, me encanta como reveindican su sitio en tus cuentos todas las cosas!!!bss

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