lunes, 27 de junio de 2011

MAESTROS


            Maestros. Enseñantes, docentes, educadores. Personas que se ocupan de nuestros hijos diez meses al año, cinco días a la semana. Hombres y mujeres que hicieron una carrera universitaria, y después una oposición dura, con el único fin de trabajar construyendo el futuro de tu niño, del mío, del de la vecina. Ciudadanos normales con un trabajo extraordinario.
            Faltan pocos días para que comiencen sus vacaciones. Sólo tienen dos meses para recuperarse del desgaste que les produce el curso escolar. En su día a día tienen que ser matemáticos, académicos, sociólogos, psicólogos, estadísticos, músicos, y también maestros en el uso de la paciencia, de la conciliación, del pañuelo para secar lágrimas. Tienen que vérselas con veinte, treinta o cuarenta niños, cada uno con una serie de circunstancias detrás y un carácter que los hacen únicos, y los maestros han de saber cómo enseñarle un cierto número de contenidos a cada uno de esos pequeños individuos. A mí eso me parece dificilísimo, casi imposible, pero ellos y su maestría obran el milagro cada año.
            Se me hace duro pensar qué voy a hacer con mis dos monstruas durante los dos meses de verano. Para que no se aburran, para que piensen, lean y no olviden lo aprendido durante el curso. Sólo son dos niñas, sólo son dos meses, y no sé qué hacer. ¿Cómo se las apañan ellos con treinta niños durante diez meses? ¿Cómo se atan las ganas de dar un grito y un puñetazo en la mesa de vez en cuando? ¿Cómo se reprime el impulso de propinar un cachete en algunos momentos? Para eso hace falta ser maestro; los que no tenemos ese don, el don de la docencia bien entendida, sólo podemos asombrarnos viendo los progresos de nuestros hijos, que son el espejo de su trabajo.
            Eva, Mariana, Fernando, Concha, Esperanza, Amparo, Verónica, José Luis, Margarita, Nuria, Paz, Fabián, Carmen... los que sois mis amigos, o mis familiares, o los que sois o fuísteis mis maestros y los de mis hijas. Para todos vosotros, mi cariño, mi respeto y mi admiración. Feliz verano, maestros.

1 comentario:

  1. me encanta que hagas esta entrada, porque a veces, nos olvidamos de lo importante que son los maestros con los que nos cruzamos a lo largo de nuestras vidas... y creo que NUNCA se les debe perder el respeto y la admiración!!

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