miércoles, 29 de junio de 2011

MI PARAGUAS


Soy una persona con mucha suerte, porque tengo un paraguas estupendo. Es rojito, con rayas de colores alegres que cambian a menudo. No es muy grande, pero es perfecto para mi tamaño, porque yo tampoco soy una tiarrona gigante que digamos. Mi paraguas huele dulce cuando se abre, y es una gran tranquilidad saber que está siempre ahí, dispuesto para cuando yo lo necesite.
 No importa el tamaño del chaparrón, ya sea llovizna, tormenta gorda o chubasco normalito: mi paraguas abre los brazos y siempre me ayuda a no mojarme demasiado, se empapa conmigo y se empapa por mí. Por eso no sabría vivir si no lo tuviese cerca. Aunque yo no vaya a buscarlo, acude cuando sabe que me hace falta, de una manera o de otra se entera de cuando las nubes se aproximan y viene a socorrerme. Pero lo mejor de todo es que también lo busco en los días de sol, para que comparta conmigo el calor y la vida, y en esas ocasiones también está ahí.
 No recuerdo un buen momento ni un mal momento de los últimos quince años sin mi paraguas al lado, detrás de mí o en mis manos. Mi paraguas se llama Paqui González Corró, y es una de las mejores amigas del mundo. Pensad un poco y contadme: ¿quién es vuestro paraguas?

1 comentario:

  1. pues, por desgracia, he ido perdiendo muchos paraguas por el camino, en el metro, en las cafeterias,... tal vez solo por mi culpa, por despistada, o por mal uso... algunos se perdieron, otros se rompieron... pero ahora,por lo menos tengo un chubasquero, y estoy encontrando rincones en los que protegerme de la tormenta!!bss

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