martes, 14 de junio de 2011

RÉQUIEM POR UNA BATIDORA


Cómo somos los humanos, ¿verdad? No le guardamos el luto a nadie.
Hoy, después de dieciséis años juntas, despido a una gran amiga. Ella, que me ayudó con mis primeras mahonesas, con los postres de recién casada (ay, esas mousses de turrón al whisky), montó la nata de mis fresas, hizo los purés de mis hijas, las papillas de frutas... A ella, que picó el hielo para los mojitos de tantas nocheviejas... hoy la despido, mi vieja batidora, regalo de boda de mi hermano Nando, y ya tengo una nueva en su vistosa caja, esperando para ser estrenada cuando haga la próxima ensaladilla. Lo dicho, no le guardamos la ausencia a nadie. Somos unos ingratos. Por cierto, la nueva tiene un accesorio picador que es una virguería, oigan. La de piñas coladas que voy a hacer.......

1 comentario:

  1. jejejejje eres increible,
    ahh!!! y descanse en paz tu antigua compañera de batallas de cocina!

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