viernes, 24 de junio de 2011

SARDINAS CONTRA CHIPIRONES


Marina se sentó a la mesa en el restaurante, con toda la familia. Todos pedimos chipirones. Ella, por llevar la contraria, eligió comer sardinas. Yo le advertí: "hay que pelarlas, llevan tripa, hay que quitar la raspa..." pero Marina insistió. Sardinas.
Media hora más tarde, todo el mundo estaba saboreando los deliciosos y tiernos chipirones. Mientras, los míos se enfriaban en mi plato porque yo estaba... pelando sardinas, desmigándolas, retirando la tripa, manchándome hasta los codos con la grasilla, mientras Marina iba comiendo trocitos, feliz, con una coca-cola en la mano.
 Final del cuento: terminé comiéndome la mitad de las sardinas que ella ya no quiso (frías) y la mitad de chipirones (fríos) porque Marina los quiso probar también y se zampó la otra mitad mientras yo desmigaba sardinitas. Cosas de la maternidad que se dan cuando tienes una hija como Marina.

1 comentario:

  1. bueno, aunque para ti fuese una "faena" no hay que quitarle a Marina que eso muestra su personalidad! ;)

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