jueves, 16 de junio de 2011

TARDES DE CINE

            Cuando se tienen niños pequeños, cualquier cosa normal y corriente se puede convertir en toda una odisea. Siguiendo el hilo del tema “películas”, os voy a contar lo que significa en mi casa “ir al cine”.
            En el momento que se plantea la posibilidad, tras la explosión de júbilo de mis vástagas, viene la cara “B” del disco: elegir la película. Abrimos la cartelera en internet, y empiezan los problemas.
            Mamá: Bueno, vamos a ver. Aquí hay una de risa, una comedia romántica, dos de acción, una de guerra, una infantil normal y dos infantiles de dibujos animados...
            Niña 1: ¿Cuáles son las de dibujos animados?
            Niña 2: Eso, lee los títulos, mami.
            Papá: Pero vamos a ver, ¿no hay ninguna posibilidad de ver una peli normal, es obligatorio que sea de dibujos?
            Niñas 1 y 2 (atronador y apabullante unísono): ¡¡¡SÍ, PAPÁ!!! ¡¡¡¡DIBUJITOS, DIBUJITOS!!!
            Mamá: Pues a mí me apetece la de risa, estoy hasta el gorro de dibujitos.
            Niña 1: Jopé, mami, pues vete tú sola a ver la peli que quieras y papá que nos lleve a nosotras a ver la de dibujos.
            Papá: Hombre, claro, hasta ahí podíamos llegar. Para un rato que tengo que puedo estar con mamá me voy a meter en otra sala. Pues no. Y además, yo quiero ir a ver una de acción.
            Niña 2: Pues que papi se vaya a ver la de patadas y puñetazos, y mami que nos lleve a ver la de dibus.
            Mamá: Va a ser que no. Aquí, o vamos todos juntos o no hay cine.
            Niña 1: Pues votamos. A ver, ¿quién quiere una de dibujos?

Resultado: dos manitas levantadas.

            Mamá: ¿Quién quiere ir a ver una de risa?

Resultado: sólo mamá levanta la zarpa. Papá se abstiene y recibe una mirada asesina de mamá por la falta de apoyo. Las niñas gritan: ¡¡¡¡BIEEEEN!!!! ¡¡¡¡GANAMOOOOOS!!!!!! ¡¡¡¡¡DIBUUUUJOOOOOOS!!!!

            Mamá (maldiciendo la democracia familiar para sus adentros): Bueno, vale. ¿Para cuál de las dos pelis de dibujos pillo entradas?

Conclusión: Papá entró con una niña a ver una de las películas de dibujos. Mamá entró con la otra niña a la otra película de dibujos, en otra sala distinta: nuestras dos democráticas hijas fueron incapaces de alcanzar un pacto válido, y varias horas de lloros y morros después optamos por la separación temporal.
 Papá no vio la peli porque se durmió en el minuto uno. La que le tocó a mamá era tan sumamente aburrida que se la pasó pensando los menús de la semana siguiente.
 Suerte que, al menos, las chucherías que colé de contrabando en mi bolso estaban de muerte. La próxima tarde de cine creo que voy a hacer uso de la artillería pesada: me llevaré una tableta entera de chocolate con almendras. Eso sí, dejaremos que pase como mínimo un mes, no vayamos a perder la línea que tanto gimnasio y tanta dieta nos está costando...

1 comentario:

  1. O.K. estoy contigo, salvo que yo, siempre he ido con mis hijos sola, por lo tanto, siempre me han ganado por dos a uno. Pero merecía la pena, no había niños mientras durara la peli.

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