viernes, 10 de junio de 2011

TORTURA MODERNA


            Siempre quise ir a clases de aeróbic. Me atraía esa imagen, tan peliculera, de un montón de chavalas atléticas y sonrientes dando saltos y pasitos al ritmo de la música, todas a la vez, con precisión admirable. El caso es que entre el trabajo, los embarazos, las crianzas y demás ocupaciones, hasta ahora me había sido imposible. Pero llegaron la crisis y mi despido, y con ellos volvió la idea de apuntarme al gimnasio.
            Una vecina, la semana pasada, levantó la liebre: “chica, vente, que nos lo pasamos muy bien, y así nos pondremos guapas para el bikini...”. Piqué.
            Primero hay que equiparse, pensé. Unas zapatillas adecuadas son imprescindibles. Y de paso, un par de mallitas, tres camisetas de tirantes ajustadas, que mira qué mona está la chica del cartel de la tienda. La cajera me miró con una sonrisa de medio lado, complacida, pensé yo. Nuevo error. La sonrisa era de lástima, pero yo no supe verlo a tiempo.
            Esta mañana me coloqué la ropa (yo parecía más una morcilla que una deportista, pero ya no había vuelta atrás) y me fui hacia el gimnasio. La profesora, de la que ya os hablaré otro día, escondía tras su semblante dulce y simpático una discípula sobresaliente del mismísimo Torquemada. Después de una hora de esa música infernal que debió grabar el propio Lucifer en persona, dando saltos, patadas y manotazos tratando de seguir el ritmo (misión imposible), con el resuello perdido y sudando hasta por lugares que desconocía que existiesen en mi cuerpo, un aplauso para todas y hale, a casa. Un cuarto de hora estuve abrazada a una farola, incapaz de recorrer las cinco calles que separan mi edificio de la sala de torturas.
            Le voy a proponer a la profesora que nos haga las tablas de ejercicios con música de los Sabandeños, a ver si a ritmo de bolero y folía resisto. Si no, no vuelvo. Lo juro.

4 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho pero eso no es un cuento, es la pura realidad!!!!

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  2. ayyyy no sabes lo identificada que me siento con la historia de hoy!!! y es que ayer fui a mi segunda clase de step, que viene siendo igual de infernal pero "pa encima" con un escaloncito...jejejeje
    animo artista, verás como de aqui a un mes, eres la reina de la sala!!

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  3. Ánimo Sú, a mí me paso los mismo al principio... aunque lo mio es de mantenimiento de todo un poco... es duro pero te vas acostumbrando.El cuento genial como siempre!:)un beso.

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  4. Bueno,Sú, me acabas de arrancar una carcajada con tu historia de hoy, y te aseguro que estaba bien cabreada. Yo prefiero salir, de casa aunque sea para caerme de un balón (de estos para hacer pilates), que quedarme en casa a disposición de cada uno de los habitantes componentes de mi familia, "mamá dame la merienda...., mamá planchame el pelo....., que qué vamos a cenar hoy....; prefiero matarme a ejercicios de pilates.

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