martes, 5 de julio de 2011

JORNADA ELECTORAL


Ayer, jornada electoral, un niño de cinco años se puso en la cola de la urna, detrás de su padre. Llevaba un sobre de color sepia en la mano. Cuando llegó su turno, el presidente de la mesa, muy serio, le pidió el D.N.I. El chico se lo dio, y el hombre leyó el nombre y los apellidos del niño en voz alta. El resto de la mesa fingió buscarlo en los listados, tratando de disimular la risa.
‎-Muy bien, chaval. ¿A quién quieres votar tú? -preguntó el presidente.
-El voto es secreto, señor. Me lo ha dicho mi papá.
-De acuerdo, entonces. Déjame que saque la urna de los niños para que deposites tu voto.
Y dicho esto, hizo traer una urna de reserva, la colocó en la mesa y le indicó al niño, con un gesto, que ejerciese su "derecho" al voto.
Tras cerrar el colegio electoral y terminar el escrutinio, los componentes de la mesa, con curiosidad, abrieron el sobre del niño, que había quedado, solitario, en la urna de reserva. En un papel rayado, arrancado de su cuaderno escolar, se podía leer:
"Voto por los Reyes Magos porque hacen feliz a la gente, porque lo pueden conseguir todo y porque todo el mundo cree en ellos. Seguro que todos esos de la Puerta del Sol también creen en los Reyes Magos, y tantas personas juntas creyendo lo mismo tienen que tener razón. Los Reyes Magos nunca robarían, ni discutirían insultándose todos los días por la tele, ni mentirían. Mi mamá dice que robar, insultar, mentir y todas esas cosas están mal, pero los políticos lo hacen todo el tiempo. Los Reyes Magos nunca lo harían. Por eso tienen mi voto".
 Ante eso, los componentes de la mesa electoral sólo pudieron aplaudir.

1 comentario:

  1. impresionante, porque es cierto, si de vez en cuando nos dedicasemos a escuchar a los niños ocn los "oidos abiertos"... creo que nos iría mucho mejor!

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