viernes, 1 de julio de 2011

LA CASA VERGONZOSA


La casa vergonzosa fue construida hace muchos años, en una época en que las mujeres se bañaban en la playa con unos ridículos pijamas de rayas que dejaban a la vista el tobillo y poco más. El primer matrimonio que la habitó eran dos personas de bien, que guardaban el orden, la moralidad y la misa diaria, y dormían desde hacía años en camas separadas. Cuando el marido murió, la mujer vendió la vivienda y se mudó a una mucho más pequeña. La casa, acostumbrada a la manera de vivir del matrimonio al que albergó por muchos años, debía recibir una nueva familia.
 Pronto llegaron, jóvenes, recién casados, enamoradísimos y desbordantes de vida... y de pasión. La pobre casa, cada vez que la pareja se lanzaba a uno de sus frecuentes y fogosos encuentros, se ruborizaba desde las buhardillas hasta los cimientos. Los nuevos propietarios no dejaban habitación por visitar, y la casa se pasaba el día avergonzada, sin saber qué hacer para esconder a los que pasaban por el exterior los pecados carnales que veía en el interior. Al fin, a la casa vergonzosa se le ocurrió una idea: taparse con el mayor recato posible. Por eso crió hiedra en sus muros, tanta y tan espesa como pudo, para que no se viese en las paredes blancas el violento rubor que la invadía cada vez que sus moradores comenzaban con sus juegos. La hiedra creció, tan tupida que cubrió a la casa vergonzosa de arriba a abajo. Y así continúa, aunque ignoro si quienes ahora viven en ella son tan apasionados como aquellos de los que habla este cuento.

2 comentarios:

  1. precioso! me encanta, consigues que observemos la naturaleza, las cosas que nos rodean,...todo, con otro punto de vista, y ese nuevo punto de vista me gusta mucho mas!! bss

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  2. A mí, lo que me maravilla, es que al ver un objeto, paisaje, persona, animal o cosa, se te ocurran unas historias tan bellas y, en el menor de los casos, tan interesantes. Gracias, Sú, un chapó!!! por ti.

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