jueves, 7 de julio de 2011

LA HERMANA MERCEDES EN EL CONGO


La Hermana Mercedes era monja (ya lo habréis adivinado por el título "hermana"). Era mi jefa en la residencia de mayores en la que trabajé hace algunos años. Eficaz gestora y maravillosa enfermera, a veces nos contaba anécdotas de las misiones en Perú, y en otros destinos a los que su Orden la había ido enviando a lo largo de los años.
Una vez, de jovencita, casi recién tomados los hábitos, la enviaron a una de las casas carmelitas en el África francófona. No tenía ni idea de francés, a ella la sacabas del castellano o del euskera (era vasca) y estaba perdida. Con los nativos se entendía por gestos, con el resto de hermanas no tenía problema, eran casi todas españolas o latinoamericanas. El problema era el sacerdote. Él sí era francés, y tenía que confesarse todos los días. ¿Cómo iba a hacerlo? Una monja extremeña le pasó una chuleta: una lista de todos los pecados en francés. Así, sólo tenía que elegir de la lista los que hubiera cometido y decírselos al cura.
Toda contenta, aquella mañana la Hermana Mercedes se acercó al confesionario con la lista en la mano. Cuando tuvo que empezar a decir sus faltas se dio cuenta de que en la chuleta estaban enumerados los pecados, pero en ningún sitio figuraba la traducción: no tenía ni idea de a qué falta correspondía cada una de las palabrejas francesas de aquella lista. Apurada por las prisas del confesor, la Hermana Mercedes leyó en voz alta todo lo que había escrito en la hoja, y se fue a trabajar. Al día siguiente hizo lo mismo, y también al otro, y al otro. Durante meses, le leyó al sacerdote, por orden, todos los pecados de la lista. Según ella, cada día mentía, envidiaba, robaba, mataba, fornicaba, cometía gula, pereza, soberbia... el religioso alucinó el primer día y el segundo (menuda pedazo de criminal les habían enviado como misionera), pero al tercer día cayó en la cuenta del problema. La juventud y la inocencia de la Hermana Mercedes le conmovieron, pues el único pecado que cometía a diario era... no saber hablar francés.

1 comentario:

  1. ayyy si es que ya me lo decía mi padre... que es muy importante aprender idiomas!!!jejejeje pobrina...

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