martes, 9 de agosto de 2011

DÍAS GRISES

            Somos crueles. Reconozcámoslo. En cuanto arranca el mes de agosto, la televisión ya nos comienza a bombardear con los anuncios de la “vuelta al cole”. Es un fenómeno que llevo observando desde niña, aún estás con la ilusión de los días de ocio y playa, o de libertad vigilada por el pueblo, bicicleta y meriendas en el campo, y en cuanto “El Tajo Británico” te empieza a sacar en pantalla perfectos niños rubios de ojos azules con uniforme de invierno, mochilas nuevas y cuadernos y bolis por estrenar, se te esfuma el entusiasmo veraniego.
            A mí me gustaba ir al cole, pero aún me gustaba más estar de vacaciones. Masoquismos los justos, oigan. Y sólo de pensar, de anticipar el comienzo del curso, me entraba una desazón que me impedía disfrutar de las últimas semanas del verano. Hoy día estoy comprobando que a mis vástagas les sucede lo mismo. Vamos a comprar, y está todo lleno de carteles: “Reserve YA sus libros de texto”. “El material que necesitan sus hijos, AQUÍ más barato”. ”Todas las tallas de uniformes escolares, aburridos, monótonos y grises, disponibles AHORA”. Y hago la compra lo más rápido que puedo para que ellas dejen de mirar esos carteles con ojitos de cordero degollado, con los que sin hablar me están diciendo “mami, por favor, sácanos de aquí”.
            Somos crueles, como digo. Tratando de vender a toda costa nos olvidamos de que los niños gozan de cada vez más escasas parcelas de ilusión que incluyan estar con sus padres haciendo algo divertido. Una de esas parcelas es el verano. Y se lo robamos haciéndoles ver venir la vuelta al cole cuando aún ni se huelen las nubes del otoño. No hay derecho.
            Por lo tanto yo, como emperatriz del reino particular de mi casa, decreto:
“Queda terminantemente prohibido subir propaganda de la vuelta al cole del buzón. También hacer la compra en establecimientos que ya tengan empezada la campaña escolar; nos ceñiremos exclusivamente a las tiendas de alimentación, donde no se ve un libro de texto ni por el forro. Se obliga a cualquier miembro de esta familia a cambiar inmediatamente el canal de la tele cuando salga algún anuncio publicitario alusivo al tema”.
            Así que ya sabéis: esta familia declara abolida la vuelta al cole hasta el mes que viene, y prohíbe a sus miembros pensar en ella hasta que acabe agosto. El uno de septiembre será otro cantar. Ese día seguramente lloverá, y habrá llegado el momento de empezar la lista de todos los años: libros, forro, cuadernos, bolis, colores, zapatos… Pero hoy es aún nueve de agosto, así que me voy con mis princesas a la piscina. ¡Hale, chicas, vamos a darnos un baño! Ya pensaremos en los días grises cuando lleguen.


No hay comentarios:

Publicar un comentario