martes, 16 de agosto de 2011

EL ATAQUE



            “Doctor, no me encuentro bien.”
Noelia se vio obligada a ir a visitar a su médico de cabecera. Efectivamente, no se encontraba demasiado bien. Tenía calor, le dolían los pies. Sus piernas se habían hinchado, notaba la cabeza pesada, como si las ideas nadasen en un bloque de gelatina en lugar de circular libremente por su cerebro. Tenía sueño, los ojos llorosos, el estómago encogido y no deseaba nada más que meterse en la cama. La piscina no le apetecía, y sólo de pensar en ir a la playa le entraban sudores, temblores y de todo.
El doctor la examinó con cuidado. Le tomó la tensión, la auscultó, miró sus ojos y oídos, y anotó en su libreta cada una de las cosas que apreciaba alteradas en ella. Le habían salido ronchas en la piel, se rascaba la cabeza todo el tiempo, y los mosquitos se habían cebado con ella.
El doctor se sentó frente a Noelia.
–¿Cuántos son de familia en casa, señora?
–Cuatro, somos cuatro. Nosotros y los dos niños. Y dos gatos y un perro también –bromeó.
–¿Están todos de vacaciones? –continuó preguntando el médico.
–Sí –contestó Noelia.
–¿Han ido a algún sitio? Hotel, cámping, apartamento...
–Pues, a ver que piense... –se rascó la cabeza antes de contestar–. Estuvimos un fin de semana en el pueblo, luego una semana en un apartamento en la playa, después tres días en el cámping de unos amigos, y el resto de días hemos andado por aquí. Ya sabe, hay que disfrutar de las vacaciones.
–¿Quién hace las maletas en su casa, señora? –preguntó al fin el galeno.
–Yo, por supuesto. Las deshago, lavo la ropa, la plancho, vuelvo a montarlas y salimos corriendo. Mientras se seca la ropa, arreglo a los gatos, cepillo al perro, le doy un repaso a la casa que se ensucia más en verano porque está todo abierto, limpio los zapatos de los niños, hago la lista de la compra, la comida para el viaje...
–Vale, vale, ya lo he entendido.
El médico entonces sacó su recetario verde y blanco, escribió en él, arrancó la hojita y se despidió de Noelia.
            –Muy bien, señora. Aquí tiene su receta. Buenos días.
            Noelia salió de la consulta leyendo lo que el doctor había escrito.
“Diagnóstico: Ataque agudo de esposa y madre en vacaciones”.
“Tratamiento: Necesita usted unas vacaciones de sus vacaciones. Le queda terminantemente prohibido hacer una sola maleta más. Pida a sus hijos que pasen el aspirador y a su marido que aprenda a planchar. Que le traigan la comida preparada de cualquier restaurante. Lea, duerma y esté tumbada sin hacer nada especial. Si en el plazo de dos días los síntomas no remiten, vuelva a la consulta”.
            Obediente, Noelia hizo caso a su médico de cabecera. No necesitó una segunda visita.

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