domingo, 25 de septiembre de 2011

LAS HADAS NO EXISTEN


            Así es. Las hadas no existen. Son un cuento, como el Ratoncito Pérez o los Reyes Magos. La diferencia es que por estos últimos nadie se intenta hacer pasar. Nadie trata de comportarse como ellos en la vida real, excepción hecha, claro está, de los padres, y durante un cierto número de años cada vez más corto. Y digo cada vez más corto porque en el colegio de tus hijos siempre hay un niño cabrón que se lo chiva antes de hora, chafándoles la ilusión. Aunque bueno, durante toda la vida uno se encuentra elementos como ese, que dedican su improductiva existencia a jorobar y romper las ilusiones de los demás, así que más vale que los niños normales se vayan preparando para eso desde pequeños.
            Como decía, las hadas tampoco existen. El problema es que sí hay personas que intentan hacerse pasar por ellas. Cuando las conoces parecen arrasadoramente encantadoras, divertidas, maravillosas, trabajadoras, incluso con un puntito pícaro que resulta realmente atractivo (para los individuos del sexo contrario al/la falso/a hado/a). Se te pegan, tratando de hacerte ver que cuentas con su apoyo incondicional, que valoran tu opinión, que la complicidad y la amistad entre tú y el/la falso/a hado/a son algo realmente importante. De hecho, comienzas a ver que con otras personas su actitud es ligeramente distinta, incluso te enteras de cosas que no te hacen un pelo de gracia. Pero piensas: “seguro que es mentira, alguien tan buena gente no es capaz de eso”.
            Estos/as falsos/as hados/as se mantienen cerca de ti por diversas razones, pero siempre basadas en su propio interés, y en consecuencia, nunca en el tuyo. Puedes tardar meses, o años, en darte cuenta de que la purpurina de sus caras está pegada con vaselina, y por las noches se la quitan para dormir. Después son las deslumbrantes alas verdes, amarillas y naranjas de hado/a las que se revelan como dos trozos de alambre recubiertos de tela y pintados de colores. Y por último es el sujeto/a en sí, que en algún momento pierde la máscara y te da su cara de verdad. No la divertida, la de las fiestas y los cubatitas, sino la de responder cuando toca dar el callo. Y es en ese momento cuando te das cuenta de lo que siente un niño cuando el otro enano cabrón le destapa que el Ratoncito Pérez y los Reyes Magos no existen. Y no sólo eso. También descubres que la serie “V” está basada en hechos reales.

2 comentarios:

  1. ufff que duro....
    es cierto que hay much@s had@s falsas a lo largo de nuestra vida pero yo me niego a pensar que no existan algunas de verdad....

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  2. Pues si... Quien no se habra encontrado un hada falsa en su vida... Yo la he tenido como amiga varios anos... Mens mal que la descubri, pero en fin por lo menos lo importante es darnos cuenta a tiempo como son las personas que nos rodean, y como dice pensamiento seguro que hay alguna hada real escondida en alguna parte esperando que la encontremos...

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