domingo, 4 de diciembre de 2011

EL REGALO PERFECTO

            La manera que tenemos de hacer regalos dice mucho de nosotros. Cuando se acercan las fechas navideñas, casi todos sabemos que, en mayor o menor medida, algún regalo tendremos que hacer a nuestras parejas, hijos, padres, amigos invisibles… o a uno mismo, que también es importante. Yo he hecho una lista para los de este año. No tengo mucho tiempo, ni tampoco demasiado dinero para completarlos todos, pero aun así espero que les gusten.
            El primero de la lista es mi medio pomelo. A él, por soportarme todo el año y seguir queriéndome a pesar de mi mal humor y mis ideas locas, voy a regalarle un calendario con un compromiso: por cada día que reciba un gruñido mío y lo apunte en el calendario, recibirá un largo abrazo y un beso tierno de duración indeterminada. Así me obligaré a ser menos gruñona y más besucona.
            Continúo la lista de regalos con mis dos gorditas rellenas. A ellas les voy a regalar un poco más de mi tiempo, y algunas raciones de aire libre, que les hacen mucha falta. Juguetes y cacharros ya tienen bastantes, quizá demasiados, y por eso no los valoran. Seguro que les hace más ilusión que mamá se entretenga un rato en pintarles las uñas y en salir a dar una vuelta en bicicleta con ellas.
            Los abuelitos me han dicho que no necesitan nada, y que no nos gastemos dinero en ellos, pero no pienso hacerles caso. A ellos les voy a regalar frecuentes llamadas telefónicas y visitas; a mi padre, que no me lee porque tiene alergia a los ordenadores, le imprimiré una selección de cuentos del blog. A mi madre le prometo cuidarme y arreglarme, para que me vea guapa, como a ella le gusta. Y a la otra abuelita, le regalaré más tiempo con mis hijas, que las ve mucho menos de lo que ella quisiera.
            A mis sobrinos, que cada vez tengo más, les voy a regalar todos los ratos que ellos me pidan, incluyendo cenas en casa siempre que lo soliciten, y jornadas de Trivial y Parchís tan largas como les apetezcan. Eso para los grandes. A los pequeños, les prometo un cuento a cada uno, para que sepan lo especiales que son para mí, aunque no se lo diga nunca cuando les veo. A mis hermanos, los de sangre y los que no, les querría regalar un trabajo a los que no lo tienen, o uno mejor a los que lo ven peligrar, pero eso es un regalo que, por mucho que lo he buscado, no lo he encontrado en ningún sitio. De todos modos, no pierdo la esperanza, puedo ser muy cabezona si me lo propongo.
            Terminada la familia directa, paso a contaros los regalos que hay en mi lista para algunos amigos muy especiales. A mi rizosa hermanilla pequeña le voy a regalar varios sábados por la tarde con nosotros, para que mantenga la esperanza y libere un poco esa presión que le está robando la sonrisa. A mi Mari Paqui, esa escapada que le debo desde hace tantos años y que siempre se aplaza. A mi niña Tania, le voy a regalar todas mis ideas para que su día sea especial; con un poco de suerte y si todo sale bien, iré a colocarle la cola, y si no puedo, al menos haré que sonría y que sepa que la quiero. A mi niña Guaci le regalo una semana en Valencia para cuando la quiera coger, y unas tiritas de Hello Kitty, que son las que mejor curan las heridas (y si no, que se lo pregunten a mis hijas: esas tiritas son milagrosas, lo prometo).
            El último regalo de mi lista es para Garbancito. A él le voy a regalar la canción de cuna más dulce que sea capaz de sacar de mi garganta. Para que sepa que su tía Sú lo está esperando para mimarlo y malcriarlo como se merece, porque para educarlo ya estarán sus padres. Y como Garbancito aún no sabe lo que son las navidades, ni los Reyes Magos, ni los juguetes, porque aún es solamente eso, un garbancito con un pequeño motorcillo dentro que late con la fuerza de sus ocho semanas de desarrollo, le voy a dar su nana hoy mismo. Aún no tiene orejitas, pero seguro que me oye.
            Como veis, mi lista de regalos de este año es un poco especial. Espero poder encontrar todas esas cosas para que nadie se sienta decepcionado, y que a todos les guste lo que van a recibir. Y ahora, si me disculpáis, voy a empezar a prepararlo todo.

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