martes, 6 de marzo de 2012

EL DÍA "D-D"

            Anduve la semana pasada fijándome en eso de los días. Me explico: desde hace muchos años, cada día es el día de algo. Por ejemplo, 8 de marzo, día de la mujer trabajadora. 19 de marzo, día del padre. Resulta que si nos ponemos a repasar el calendario, todos los días son el día de algo. Uno es el de las enfermedades raras. Otro el de la protección a la infancia. Para todo tenemos un día. Pero no sólo en España, en el resto de países ocurre igual. Seguro que en Portugal tienen un día de Cristiano Ronaldo, en Argentina un día de Maradona, y cosas así, qué tendrá el fútbol, Dios mío. Puestos a suponer, supongo que en Australia tendrán un día del Koala, y en Estados Unidos tendrán un día de la hamburguesa con kétchup y otro del perrito caliente con mostaza y pepinillos.


            No sé qué día es hoy, seguro que ya tiene causa adjudicada, pero yo, haciendo uso de mi libertad individual, he declarado el día 6 de marzo como el Día de la Desesperación Doméstica, que ya va a quedarse instaurado para los restos en la República Independiente de mi Casa. Para empezar la mañana, a mi lavadora se le ha aflojado un esfínter y me ha dejado la cocina perdidita de agua, justo coincidiendo con la hora de salir pitando con las niñas hacia el colegio. Eché un par de toallas al suelo para contener la inundación y después eché un par de horas recogiendo agua y escurriendo la ropa a medio lavar. Luego llamé al técnico, pero como me dijo que hasta dentro de una semana no tenía hueco (glups), me armé de valor y traté de arreglarla yo con estas manitas y mis abalorios. No me he atrevido a probarla, entre otras cosas porque me han sobrado dos piezas que supongo tendrían su función.


            Para añadir razones a la declaración del día de hoy como el Día de la Desesperación Doméstica, mis tres peludos cuadrúpedos, a la sazón dos gatos y un perro, se han puesto de acuerdo para hacer la muda capilar de primavera todos a la vez; el aspirador no ha dado abasto para tragar tantísimo pelo, así que he tenido que convertir la escoba en una prolongación de mi brazo, y voy que no paro. Con lo que llevo recogido hoy me habría dado para hacer un par de mantas de cama de matrimonio. Pensé que ahí se iban a parar las tribulaciones caseras, pero me equivoqué. Tan enfrascada estaba quitando pelos que no advertí el ventarrón que se estaba levantando fuera, y cuando me llamó mi costillo con su “cariño, ¿tienes ropa tendida? Es que hace un viento tremendo” tiré la escoba y subí corriendo a la terraza. Una de mis sábanas debe estar ya por el puerto de Valencia, calculo. El resto de la colada la pude rescatar, aunque algunas prendas ya habían rodado por el suelo, o sea, tendré que volver a lavarlas (glups, la lavadora mutilada) La densidad de población de pinzas en el cesto ha disminuido de manera alarmante.


            Maldiciendo mi mala suerte estaba cuando comenzó a llover. A llover barro. Limpié los cristales ayer, lo cual quiere decir que dentro de poco en lugar de rogativas a San Isidro para que llueva van a venir a hacérmelas a mí: cuatro meses sin un miserable chaparrón y tiene que caer justo cuando no debe. Un par de horas más tarde le pedí a mi hija mayor que sacase al perro mientras yo fregaba los platos, y el puñetero se metió en un charco de barro, así que lo metí yo a él en la bañera; el desagüe se atascó de tanto pelo que le cae, y mientras trataba de desatascarlo se sacudió en el baño (glups, glups) y lo puso todo tibio de agua, incluyéndome a mí.


            Aún no ha terminado el día; en las cuatro horas que quedan aún pueden pasar muchas cosas. Yo estoy al acecho, toalla en la cintura, mocho en una mano, escoba en la otra, un cepillo en el bolsillo y los nervios de punta, cual guerrillera del hogar. Al que mueva un dedo lo dejo seco de un fregonazo. ¿Tengo o no tengo razones para declarar el 6 de marzo como el día de la Desesperación Doméstica?

1 comentario:

  1. jajaja, me he echado unas buenas risas con esta entrada. La verdad es que te entiendo tan bien, todas hemos tenido días de "esos" en los que todo te sale bien...en fin. Siento mucho lo de tu lavadora, porque llamar a un técnico, es casi como hacer voto de pobreza para el resto de mes, menudos palos meten. He leído por ahí que también has perdido a tu querido coche, así que me atrevo a decir, que tienes el horóscopo más jodido del mes chata. jajaja. Es broma, la vida es así, no. Un besote y sigue así, aunque ningún anormal editor te quiera echar una mano y publicar lo que seguro sería un éxito, los que te leemos a diario, seguimos necesitando tus historias.
    Pd. Creo que ví pasar tu sábana por Paiporta volando cual gaviota.

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