miércoles, 25 de julio de 2012

LA REDONDEADORA



            La Redondeadora es una mujer del montón. Al menos, lo es a simple vista. Sus canas cantarían su edad desde la menuda cabeza, pero las hace callar con un tinte castaño rojizo. Sin embargo, las gafas de presbicia en la punta de la nariz delatan los cincuenta y muchos de sus huesos. Viste a la bohemia, con chalecos de ganchillo, camisas de flores, faldas largas, vaqueros gastados y zapatillas de esparto o botas de andar montes. Sus adornos suelen ser zarcillos de plata, y sortijas del mismo metal con piedras de bajo caché, procedentes de artesanos y mercadillos. Lleva la melena recogida en un moño práctico, atravesado por un lapicero, un palillo de madera o, excepcionalmente, una larga aguja metálica con un caprichoso caracol en la punta.


            Cada año la visito dos o tres veces como mínimo, porque soy una sentimental incorregible. Cuando algo llega a mis manos y me enciende la chispa, cuando un objeto me produce una emoción, lo enmarco y lo cuelgo en las paredes de mi casa. De ese modo no tengo que buscarlo para volver a sentir el calor de la llamita que se me encendió dentro la primera vez que lo vi, sino que me sale al encuentro cada día, desde su pared, haciéndome sentir bien. Y para ponerle marco a todas esas cosas que merecen un hueco en mis muros, está ella, la Redondeadora. La que adorna todo haciéndolo mejor, más perfecto, con sus marcos y sus cristales.


            Una foto solamente es una foto, pero si le pones un buen marco, la elevas a la categoría de recuerdo importante. Un dibujo pasa de simple conjunto de trazos en papel a boceto talentoso si lo rodeas de madera y lo cubres con un cristal. Un óleo pasa de pintura a obra de arte después de visitar el taller de la Redondeadora, la que acaba los proyectos, los redondea, los remata. Les pone su buen hacer en forma de marco con passe-partout y cenefa, los preserva tras un cristal mate que no entorpezca sus detalles pero los libre del andar del tiempo. Ella es la que hace perfectas mis cosas más queridas.


            La conocí por casualidad; aparqué en la puerta de su taller cuando buscaba una tienda de especias que me habían indicado por allí. Y me fui sin cúrcuma y sin sésamo, pero con su tarjeta en el bolsillo. En su taller trabajan dos mujeres más, y no por casualidad. “Las tres somos mujeres solas. Con hijos, pero solas. Nos ayudamos a salir adelante, y reconozco que no nos va mal, así que no podemos quejarnos”. En la tienda, los trabajos terminados se amontonan, a la espera de que quienes los encargaron vayan a recogerlos.


            Uno de los rincones, a la izquierda de su mostrador, me llamó la atención. Tiene un cartel, “El Olvidadero”, y en él hay varias docenas de cuadros, fotos y pósters. Trabajos realizados que nadie quiso recoger ni pagar, acumulados a lo largo de años de oficio. Me entretuve ayer mirándolos, y me pregunté por qué. Por qué alguien lleva algo personal, una labor de petit-point, un retrato a carboncillo, un óleo o una fotografía, el póster de la ciudad soñada o lo que sea a enmarcar, y después no lo recoge. Son como recuerdos huérfanos esperando a ser adoptados. Le pregunté a la Redondeadora por qué no los desmontaba y aprovechaba los marcos para otros trabajos. “Sería como vestir una novia con el traje usado de otra a la que abandonaron en el altar. No, no podría. Todas las novias merecen un vestido nuevo. No sé, quizá los cuadros de El Olvidadero sean recogidos algún día, o tal vez a alguien le guste alguno y lo compre. Están a la venta por lo que valen sus marcos”.


            Yo no compraría nunca un recuerdo ajeno, pero seguiré llevando a esa mujer los míos para que los enmarque, como ha hecho ya con tantas de mis labores, puzles que llenaron tardes de invierno en familia, discos y fotos firmadas, caricaturas de artistas callejeros en vacaciones inolvidables, y todo lo que puebla las paredes de mi casa y mi corazoncito nostálgico.

1 comentario:

  1. Hola bombón! te dejo otro premio, espero que te animes a hacerlo! ;-)
    http://hellenstyle.blogspot.com.es/2012/07/truly-amazing-blogs.html

    Saludos!

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