miércoles, 3 de octubre de 2012

NIVELES DE ESTRÉS


            No sé si es cosa de la edad, de las hormonas, del tiempo o de qué, pero he notado que mi nivel de tolerancia al estrés ha disminuido de una forma alarmante. Antes me echaba las cosas a la espalda sin que me afectasen demasiado, y ahora me sale la vena quisquillosa a la primera de cambio. Vamos, que me estoy volviendo gruñona como un perrillo pekinés, siempre con los dientes asomando y cara de ataque agudo de hemorroides.

            Va por temporadas, hay épocas en que me tomo las cosas con más calma, y otras que parezco un gato escaldado, corriendo de un lado a otro para llegar a todo y con la sensación de estar perdiéndome lo mejor por el camino. Pero no son solo las circunstancias lo que me altera: a mí hay gente que me estresa con solo mirarla. Por ejemplo, hay un paisano que sale de paseo por el mismo camino por el que yo voy con mi perro a diario; el hombre tiene algo que a Pelos no le gusta (debe ser el olor, porque me parece que la ducha y la lavadora en su casa se reservan para las fiestas de guardar) y cuando le ve, le gruñe. Me toca tirar de la correa para alejar al animal de sus proximidades, porque en cuanto nos pone el ojo encima comienza a murmurar por lo bajinis, como si rezase el rosario, pero lo que farfulla son insultos hacia mi bichillo, y eso me pone… me pone… que cualquier día cuando me cruce con él le voy a recomendar enjuagues bucales a base de salfumán concentrado. Cada vez que me lo encuentro, el relajado paseo me dispara las catecolaminas, o sea, las hormonas del estrés, y vuelvo a casa peor que salí. Muchos días me cruzo también con otra abuela ye-ye (de las que olvida el buen gusto y enseña las carnes colganderas de brazos y patas con tirantes, shorts y faldas cortas) que desde lejos ya amenaza: “Como dejes que se me acerque la bestia esa te denuncio, que yo no tengo por qué aguantar los chuchos de nadie. Este es un paseo para las personas, a mí no me gustan los perros”. Y todos los días lo mismo, siempre que la veo a lo lejos se me dispara el estrés. Un día le contesté: “a mí tampoco me gusta usted y no le digo nada”. Se puso hecha una fiera, qué mal carácter se gastan algunos.

            Cuando estoy así, estresada perdida, no os quiero ni contar lo que me ocurre al volante: hablo peor que un camionero de los que salen en las pelis americanas. Si al de delante se le “olvida” poner el intermitente, ceporro es lo más suave que profiero. Al que me da un pitido le pitan los oídos el resto del día, porque le nombro hasta a sus muertos más antiguos, y ya si me toca meterme en una de esas poblaciones en las que practican “parogüeving” (palabro que designa a todos esos conductores que circulan por una calle, la que sea, y paran en mitad del carril frente a la puerta del lugar al que van, colocan los cuatro intermitentes y ya han aparcado. En resumen, los que piensan “paro aquí porque me sale de los mismísimos, y porque si camino cien metros por aparcar bien a lo mejor se me caen los susodichos”). La maldita y extendida manía del “parogüeving” obliga a menudo al resto de conductores a invadir el carril contrario para continuar la marcha, a parar y esperar a que no venga nadie de frente para poder sortear el obstáculo, y si encima les dices algo te gritan: “ya voy, intolerante, que solo era un minuto para comprar el periódico”. Ahí ya me sube a mí la bilirrubina, me sale humo por las orejas, se me ponen los ojos saltones a lo Jack Nicholson en “El Resplandor” y exploto. ¿Intolerante? ¿Intolerante yo? ¡¡¡¡¡INTOLERANTE TU PUÑETERA MADRE!!!! Y así.

            Ahora que ya ha pasado la vuelta al cole, las compras de libros y materiales varios, y ya tengo las cosas más o menos encarriladas para los próximos meses, estoy un poco más tranquila. Creo que ya puedo guardar el garrafón de tila hasta nueva orden. Y ahora, si me disculpáis, voy a cambiar la emisora de radio, que han puesto una canción de Beyoncé, y esa tipa con tanto ritmo chunda-chunda-chunda-pum-pum y tanto meneo de cadera me estresa mucho. ¡GrrrrrrrrquealguienletapelabocaaesatíaquenorespondoOOOOOOO!!!!!!!

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