jueves, 30 de mayo de 2013

LO SÉ SIN VERTE


            No soy adivina, pero hay cosas que sé sin que nadie me las tenga que decir. Llámalo sexto sentido, si quieres. Y no te lo cuento porque esté haciendo oposiciones a quedarme con el puesto de la Bruja Lola, que una está en paro y es pobre, pero aún tiene dignidad. Te lo digo porque hoy es un día especial, de los que se quedan en rojo en el calendario de la vida.

            Te intuí antes de saberte cierto; no sé, quizá fueron las ganas o la ilusión, pero cuando dije que venías no erré el tiro. Creo que nunca he visto a tu madre tan guapa como ese día, te llevaba escrito en la sonrisa. Tu presencia bailaba en el brillo de sus ojos redondos. Por eso, cuando llegó la confirmación, yo no me sorprendí. Estaba segura de que en un rincón escondido, lejos de la vista del mundo, un corazón diminuto había comenzado a latir, tan leve como las alas de un pajarillo, lleno de ganas de vivir.

            Hay muchas cosas sobre ti que sé sin necesidad de verte. Que serás una buena persona, porque tu padre y tu madre lo son, y no tendrás opción a aprender nada que no sea bueno. Que tienes la nariz de botón, y unos ojos redondos y enormes incapaces de mentir. Que serás el más alto, y también el primero de tu clase, y que comenzarás a bailar tan pronto como consigas tenerte de pie tú solito. Que eres la concreción de un sueño compartido, el de tus padres por serlo, el de tu tía Marta por tener quién la llame “Tía”, el de tus cuatro abuelos, unos por estrenarse como tales, los otros por ver cómo su familia suma uno más, y que tu llegada supone un “antes” y un “después” en unas cuantas vidas.

            Es curioso que te esté contando todas estas cosas cuando tú no has hecho más que empezar a respirar; recibirás mis mimos y mis arrullos mucho antes de poder leerlo, pero quiero que sepas que, aunque no compartimos sangre, a mí me da igual. Soy tu tía postiza, la besucona, la que te cogerá en brazos cada vez que tenga la oportunidad, la que te cantará sobre los escenarios como hace con tu primo Garbancito, como hizo en su día con tus primas, y como hará con el resto de hermanos y primos que vayan llegando. La que te contará todos los cuentos que tú le pidas, incluyendo el de Kiko, el gorrión de la patita torcida. Soy la que te inflará a cosquillas y te dará chapuzones en la piscina de Benicàssim.

            No tengo ninguna foto tuya con que ilustrar este cuento porque aún no te conozco, pero sin verte sé que eres grandote y muy blanco, que todo el mundo querrá pellizcarte los mofletes, que tienes las manitas aún arrugadas y el llanto fuerte, y que tu madre no te puede quitar los ojos de encima ni un momento. Sé todo eso, y también sé que no eres nada mío. Pero yo sí que soy toda tuya, y espero acompañarte toda tu vida, o mejor dicho, toda la mía.

            Que ya te quiero también lo sé sin verte. Bienvenido al mundo, Eric.

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