jueves, 2 de mayo de 2013

PODRÍA SER


            Nines se despertó sobresaltada. Lo último que recordaba era el dolor antes de quedarse dormida. No había sido tan terrible, después de todo. “Fue peor el parto de mi Mario”, pensó. Miró a su alrededor con curiosidad. Se movía ligera, como cuando era mocita. Ella, vital e independiente hasta la vejez, había mantenido siempre el ánimo joven, lleno de ilusión por las pequeñas cosas. Por eso, cuando pasó ante un espejo, se vio estupenda, con aspecto de veinteañera en plena excursión por el campo.

            Caminó por aquel nuevo lugar; estaba lleno de gente, y no parecía muy distinto al mundo que acababa de dejar atrás. Olía bien, los jardines tenían flores, el viento era calmo y susurrante, y todo invitaba a la sonrisa y al descanso. El resto de personas que paseaban, charlaban o tomaban algo en las terrazas tenían la misma luz en la cara, la misma sonrisa tranquila que ella lucía. Preguntó dónde estaba, y los más cercanos a ella le dieron la bienvenida. “Estás en el mundo SÍ. Aquí venimos todos los que vivimos aceptando y sonriendo, favoreciendo y entregando, los que mantuvimos el espíritu positivo y constructor. Es el mejor mundo, desde luego”.

            Nines, curiosa, continuó andando. Se sentó a tomar una horchata fresca junto a un kiosko del parque, y enseguida pegó la hebra con todos los que estaban por allí. “¿Acaso hay otros mundos en este lado, aparte del mundo SÍ?” Los demás la miraron con benevolencia. “Hay otros, pero no tenemos contacto con ellos. Cada mundo es un sistema cerrado que no se comunica con los demás. Es mejor así, créenos. El único mundo al que podemos asomarnos de vez en cuando es el que acabas de dejar atrás. De los otros, ni te preocupes”.

            Cuando terminó su refresco, la mujer decidió continuar explorando su nuevo hábitat. No encontró en él suciedad, ni frío, ni nada incómodo. La paz era total, y se sintió feliz. Pero aún tenía curiosidad por saber, de modo que se sentó frente a un hombre que leía, y le preguntó sobre los otros mundos. Supuso que alguien que tenía entre sus manos un libro titulado “A dónde vamos cuando nos vamos”, sabría mucho del tema. Él, sonriendo, la invitó a leer a su lado.

            “En este lado hay varios destinos, que forman una especie de pirámide. En la base hay cuatro mundos, y son los peores lugares, los sitios donde uno no espera acabar.

El primero es el mundo NO. En el NO es donde viven aquellos que pasaron la vida negando la felicidad a los demás. Malos jefes, tiranos y explotadores viven ahí, privados de las riquezas que con tanto afán amasaron en vida. También lo pueblan los que se regocijaban viendo fracasar a los demás, y aquellos que no ayudaron cuando pudieron hacerlo. En ese mundo, a nadie se le concede nada: NO pueden morir, NO pueden ser felices, NO pueden comer, NO pueden dormir.

Luego está el mundo MIEDO. En el MIEDO viven instalados aquellos que causaron ese sentimiento en los demás. Está lleno de maltratadores de mujeres, hombres y niños, y también están los que maltrataban y abandonaban animales, además de los agresores sexuales, que dejaron a sus víctimas con un pavor insuperable de por vida. Además, terminan ahí algunos soldados y policías, que aprovecharon su uniforme y su poder para abusar en vez de para ayudar, proteger y defender, que fue lo que juraron. En ese mundo viven en permanente MIEDO a ser golpeados, agredidos, maltratados, humillados. MIEDO a que les devuelvan lo que ellos dieron a los demás.

 En el mundo DOLOR, como su propio nombre indica, están los que causaron dolor a los otros. Asesinos y torturadores, terroristas y presidentes que propiciaron guerras. Solo los más perversos viven allí. El aire es asfixiante e irrespirable, van desnudos y descalzos, el frío es terrible y el suelo está lleno de vidrios rotos. Todo lo que hacen les produce DOLOR, y no pueden evitarlo de ningún modo.

Por último, está el mundo ENVIDIA, que es a donde van los que pasaron su tiempo amargados por ese sentimiento, y amargando a los demás por ello. En ese mundo solo ven y oyen cosas buenas sobre otros, y sienten tanta ENVIDIA todo el tiempo que no pueden vivir, están llenos de úlceras de estómago y tics nerviosos. Una pena”.

Nines siguió leyendo y vio que había un segundo escalón, con un mundo llamado ROTO, otro llamado GUARRO y otro llamado COTILLA. No le hizo falta leer toda la explicación para saber que en esos lugares también se devolvía lo practicado en vida: a los que rompían los bienes comunes, a los que ensuciaban mares y cielos, y a los que solo sabían hablar de los demás se les hacía vivir entre escombros, contaminación y maledicencia.

El tercer escalón tenía un mundo llamado CASI y uno llamado INSULSO. “No son malos lugares, pero tampoco buenos. Allí no son felices ni infelices. Solamente están mortalmente aburridos, indecisos y desapasionados. Los del CASI tienen siempre la miel en los labios pero no pueden probarla, por perezosos e indolentes. Los del INSULSO comen soso y siempre lo mismo, porque en vida todo les dio igual”.

Al saber lo que le habría esperado de haber terminado en alguno de los otros mundos, Nines se sintió afortunada. Por fin, preguntó al hombre del libro: “¿Y por qué no se pueden comunicar unos destinos con otros?” El sabio le contestó: “Si eso fuera posible, buscarías a tus familiares, y si los vieras en un mundo de los del primer escalón dejarías de ser feliz. En el mundo SÍ la felicidad es obligatoria. Si vivieras, por ejemplo, en el mundo MIEDO y vieras a tu madre en el mundo SÍ, sentirías alivio, y en el mundo MIEDO solo se puede sentir miedo. Imagina lo que sería, todo el orden se iría al garete ¿Lo entiendes?”

Nines se despertó en su cama. El dolor continuaba ahí, y su hijo Mario también, sentado junto al lecho. Le sonrió y le pidió un beso y otro calmante. “Acuéstate y descansa un rato, hijo”, le dijo. “Verás cómo mañana estaré mejor”. No le dijo que amanecería en otro lado, pero se durmió segura de que un día le vería llegar al mundo SÍ para estar junto a ella.

2 comentarios:

  1. Me ha encantado la historia de hoy, no me puedo imaginar de donde sacas el ingenio para hacer esas historias tan originales.
    No te he vuelto a preguntar por aquel suceso del 12 de abril. Espero que todo esté mejor.
    Un beso y gracias

    ResponderEliminar
  2. Se que me repito pero como todo lo que haces, DIRECTO AL CORAZON!!
    gracias por hacernos sentir vivos cuando te leemos

    ResponderEliminar