jueves, 27 de junio de 2013

UNA MIRADA DISTINTA


            El campo de trigo anunció que las semillas estaban comenzando a germinar, y el Sol soñoliento, desde el cielo, prometió, como siempre, que él les daría la luz y la fuerza para crecer. Y así lo hizo, fiel a su palabra eterna, hasta que le vio a él.

            Era rubio y tierno como el trigo maduro, su talle espigado como los juncos del río, su torso forjado en las tareas del campo, sus ojos del color de la miel por cosechar. Exponía su piel a la caricia del astro, de tal manera que, de tanto rozarlo mientras trabajaba, se enamoró de él. No olvidemos que el Sol es una estrella, y por tanto, mujer. Y como mujer, deseosa de seducir al amado para llenarse de él y hacerlo suyo.

            El muchacho fue haciéndose tanto más rubio de cabello y moreno de piel cuanta más atención le procuraba su amante Sol, que con cada rayo le enviaba un poco del desordenado amor que sentía. Él, ajeno al sentimiento que la estrella le profesaba, descubría su cuerpo sin pudor alborotando al astro y elevando sus expectativas de poseerlo, de atraerlo hacia sí y fundirse con él en el largo abrazo de la pasión. Dicen que fue la proximidad del solsticio de verano, pero la realidad es que Sol alargaba los días para estar con él más tiempo, robándole horas a la noche.

            Cuando apareció ella, la intuición femenina de Sol se puso en guardia. Era rubia y tierna como el trigo maduro, su talle espigado como los juncos del río, su melena del color de la mies a punto de ser cosechada, sus ojos dorados como los de un felino. Vio sus miradas y gritó de rabia desde el cielo, pero nadie oyó sus gritos. Ellos, ajenos a los celos que estaban provocando a quien les alumbraba, se fueron aproximando con el paso de los días. El sembrador y la pastorcilla vivieron el final de aquella primavera como el albor del primer amor adolescente. Y Sol, inclemente en su despecho, comenzó a atacarles con intensidad, quemando la piel del rostro de ella, provocando ampollas en los hombros de él y obligándoles a cubrirse ante su presencia.

            La tarde de plomo en que sus cuerpos se encontraron por fin entre las espigas del mar de trigo, las nubes del enojo llenaron el horizonte, y pronto rayos y truenos  invadieron el cielo, obligando a los amantes a huir y buscar refugio en una cabaña. Sol envió destellos de furia sobre el campo, cómplice y testigo de los amoríos de la pareja, tratando de prenderle fuego y arrasarlo. Pero una espiga, joven y valiente, le plantó cara. “Descarga tus celos en otra parte, Sol. Nosotros no tenemos la culpa de que ellos hayan buscado la blandura del trigo para su encuentro. No quemes la cama, porque es inocente. ¿No entiendes que tu pretensión era imposible? ¿No te das cuenta de que jamás habrías podido poseerle?”

            Sol, sacudido por la culpa y la pena, rompió entonces a llorar, y las nubes le acompañaron, apagando el conato de incendio. Ya a salvo, la espiga sintió que debía consolar al astro, ya que había sido ella la que había sacudido su conciencia para salvar el campo. Le daba lástima ver la desolación de quien había dado su luz para que todo el trigo pudiese crecer. “Pídeme un deseo, Sol, y si está en mi mano, lo tendrás”. Y Sol, sacudido aún por el hipo de tan profundo llanto, formuló su petición. “Ojalá pudiera parecerme a ella, aunque fuera un instante. Así él vería en mis ojos el amor que le he tenido”.

            La espiga entonces, sonriendo, se inclinó para cumplir con aquel deseo, y convirtió a Sol poniente en una maravillosa mirada de amor femenino.
 

1 comentario:

  1. Tu fragmento poetico es un verdadero poema. Hay frases que brillan como esas gemas que lloran en la oscuridad: "la tade de plomo," "las nubes del enojo," "su melena del color de la mies a punto de ser cosecharda.."
    El final de tu composicion es lo mejor. Todos los elementos, todas las fuerzas en contradiccion y disgusto hallan un calido nido en las 23 palabras que tu inticion poetica coloco al final. "La espiga entonce, sonriendo, se inclino, ......y convirtio al sol poniente en una maravillosa mirada femenina." Susana Rodriguez cuenta historias..." sabe escribir yi lo hace con garbo, lo hace metiendose en el terreno del toro en donde espacio y tiempo, la cosecha y la vendimia, las sombras y la luz, se encuentran para complementarse. Al contemplar la foto que dio origen a mi poema La Luna gitana de mis cantares" y al contemplar el gran final de tu cuento, me doy cuenta que somos almas gemelas en el pais de los versos y de esos cuentos que tienen sabor a "Platero y yo" del gran Juan Ramon Jimenez! Nos hemos encontrado en el mundo digital y espero que esta semilla que ha germinado entre nosotros no se desvanesca, todo lo contrariio, tenemos dentro del alma y en el tuetano de los huesos un grito lirico que debemos lanzarlo a los cuatro puntos cardinales de este planeta de lodo y de agua! Es mas, entre la multitud de escritores que han elogiado mi poema, la mayoria me dijeron que escribir como yo lo hago en English y luego traducirlo al Espanol es bien dificil para ellos. otros comentaron la influencia que ejerce Garcia Lorca en mis creaciones, todo esos comentarios son buenos, pero ninguno se metio en el terreno del toro, como lo has hecho tu y eso para mi vale todo el oro de los ocasos y toda la plata de una noche de luna. Es mas, yo siempre he creido, como tu, que el Sol por ser estrella, es netamente femenino, y este pensar asi va contra la corriente de una literatura milenaria y terca en envestir al Sol como el astro rey...inclusive el cristianismo, La imagen de Cristo Rey tiene al sol en una mano. El sol aqui y el sol alla y siempre al mando de todo como un patriarca. En tu cuento el nudo mitologico del sol como femenino, cala hondo en lo que yo siemrpe he creido es decir, que el Hombre cuando no le da miedo en su arte y su creacion sacar lo femenino que lleava en el alma, eso amiga, lo ha hecho crear las mas grandes obras. Las mejores obras de Michelangelo, como el David, tienen el cuerpo y el alma femenina. La estatua de la Pieta es otro ejemplo, ese cuerpo sin vida del Jesus, en regazos de la madre, no es sino el alma infinitamente femenina que latia en ese hombre que camino sobre las aguas....En conclusion, te felicito por tu creacion y te agradezco y me siento honrado el que me hayas hecho participe de tu cuento. Quedas invitada a visitar mi Facebook Lionel Yino Sanchez y tambien mi pagina digital Li Yin San (mi nombre de pluma como escritor) Quedas invitada a dejar en estos ddos muros digitales la composicion que quieras. Muchas gracias y que tengas un grande y bello fin de semana.

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